El ‘cantecito’ cautiva 20 años después
Kiko Veneno repasa en directo uno de los discos seminales en la década de los noventa
Kiko Veneno, durante su actuación anoche en Madrid. / ATLAS
El preámbulo fue algo frío, con Kiko y su guitarrista de cabecera, Raúl Rodríguez, interpretando como dúo Farmacia de guardia o Palabras para Julia. El público parecía aún más propenso a la tertulia y el avituallamiento, pero en cuanto sonó el punteo inicial de Lobo López pareció sacudido por una descarga eléctrica. E inmersos todos por voluntad propia en el túnel del tiempo, no quedó más remedio que rendirse a la evidencia: a aquellas diez canciones, siempre entre lo gozoso y lo sublime, sigue sin sobrarles un solo gramo de grasa.
El representante de Veneno, Carlos Mariño, había encontrado un Mercedes blanco descapotable (¡prueba superada!) como se consiguen ahora estas cosas: difundiendo la petición por Facebook. Y en ese emblema del gitaneo, inmortalizado en la última composición del disco, compareció nuestro ya sexagenario flamenquito de Figueres por la ribera del Manzanares. Dispuesto a reivindicar una obra que ha merecido una preciosa reedición (CD adicional, DVD y papeles varios), de esas que redime a la industria discográfica de pecados pretéritos.
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